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lunes, 10 de febrero de 2014

¡Y llegó el test de O'Sullivan!


Cuando las señoras embarazadas llegamos a las 25 semanas, más o menos, el ginecólogo nos suele pedir que nos hagamos la prueba de la glucosa, llamada también test de O'Sullivan. Esta prueba sirve básicamente para saber si estás desarrollando diabetes gestacional, y aunque antes sólo se le hacía a embarazadas obesas mayores de 35 años, o con antecedentes de diabetes en gestaciones anteriores, ahora nos la hacen a todas porque somos así de guays.

En mi caso, el ginecólogo ha sido simpático y además de pedirme el O'Sullivan también ha pedido la analítica completa del segundo trimestre. Lo bueno de esto es que me hacen todo el seguimiento general por el precio de un pinchazo, lo malo es que he tenido que ir a hacerme el test en ayunas.
La cosa no pasaría de lo anecdótico de no ser por dos detalles: uno, en esta analítica te tienen que pinchar no una sino DOS veces. Sí señor, dos banderillas, una en cada brazo, al más puro estilo Mihura, y porque no tengo más brazos. La segunda, es que entre la primera y la segunda banderilla tienes que beberte una simpática solución de 50 gramos de glucosa líquida que es EL MAL.


El Tarro del Mal. No os fiéis de su apariencia inocente; se me está revolviendo el estómago con sólo volver a verlo. Y sé que no soy la única.

Sí señores, EL MAL. Todas mis amigas embarazadas me habían hablado horrores de la dichosa glucosa, pero yo me fui para el practicante pensando "bah, no será para tanto". Y al principio no lo era. Un frasquito inocente, de líquido color anaranjado. Sin apenas olor. Entraba fácil, me lo dieron nada más hacerme la primera extracción de sangre y me lo bebí en pocos tragos, y mientras lo hacía, pensaba "pues no es tan asqueroso como decía la gente".
Ilusa de mí.
Porque mientras me lo estaba bebiendo no, no era tan malo. Pero fue llegarme al estómago y convertirse en una especie de marejada gruesa que me lo empezó a revolver por todos los lados. Era como si las tripas me estuvieran diciendo: "eh, nena, ¿qué mierda de mejunje acabas de tragarte? Lo queremos fuera pero YA".
Evidentemente, yo no podía ceder ante ese chantaje porque si llego a potar la glucosa tendrían que haberme repetido la prueba, y si hay algo que me dé mal rollo son las agujas. Especialmente las que tienen como destino clavarse en mis venas. Así que respiré hondo, me senté en el sofá de la sala de espera y me dispuse a esperar la hora de rigor (al final fue una hora y veinte), y algo mareada y con náuseas, saqué la novela histórica que había tenido la precaución de llevarme y gracias a Justiniano, Constantinopla y la revuelta de Nika conseguí evadirme un poco de la marejadilla que revoloteaba por mis tripas.
Luego, segundo pinchazo (más doloroso que el anterior, por cierto), y visita exprés a casa de mi madre, que quedaba cerca, donde pude romper el ayuno y quitarme el asqueroso sabor a mejunje de glucosa de la boca con un mini-bocadillo de queso.

¿Y qué conclusiones saco de esta prueba? Algunos consejillos que compartir con las embarazadas que vayan a hacerse esta cosa:

-Lo primero, chicas, consultad todas vuestras dudas con el ginecólogo. Dependiendo de las analíticas que os haya pedido en el volante, tendréis que ir o no en ayunas, y eso sólo os lo puede decir él. He alucinado al buscar información sobre el test de O'Sullivan en internet y encontrar foros donde las foristas se preguntaban alegremente las unas a las otras sobre si al O'Sullivan había que ir o no en ayunas. Me dieron ganas de registrarme sólo para escribir: "¿y por qué no le preguntáis al médico en lugar de preguntar en un foro, inútiles?". Porque digo yo que si el ginecólogo es quien te ha pedido el análisis y quien te está tratando es quien mejor va a saber si debes o no debes ir en ayunas, so berzotas. Anda, déjate de foros y llama al médico para preguntarle, o mejor aún, acuérdate de plantearle ese tipo de dudas cuando estés en la consulta.

-El mejunje es asqueroso, a pesar de su apariencia inofensiva. Un buen libro, que te ayude a evadirte, es la mejor prevención que he encontrado para enfrentarte a la náuseas que produce tenerlo en el estómago. Ni se os ocurra ir sin material de distracción a la consulta porque luego vais a tener que esperar quietecitas entre hora y hora y media para la segunda extracción, y eso es muucho tiempo para comerte la cabeza sobre el asco que te da lo que te acabas de beber y lo bien que estaría vomitarlo.

-Este último consejo me lo dio el médico que me pinchó: cuando por fin salgáis de la clínica y os vayáis a desayunar, comed lo que queráis, pero despacio. Muuuy despacio. Porque si con el hambre que da no haber desayunado te lanzas sobre el desayuno en plan Carpanta, tienes muchas posibilidades de que te siente mal y acabes potando lo que no potaste en la clínica. Así que ya sabéis: bocados pequeños, mucho masticar y a tragar sin ansias. Y si es posible, dejad para otra ocasión la cafeína y los zumos ácidos.

2 comentarios:

  1. Se que me hice las pruebas, pero no recuerdo especialmente ningún tipo de problema con el líquido dulzón ni durante su ingestión ni después.
    Lo de pedir las cosas al ginecologo está muy bien, pero en este caso también se puede pedir al centro donde te harán las analíticas. Me ha ocurrido con algunos análisis que me he olvidado pedir si eran en ayunas o no o bien si tenía que llevar muestra de orina o no. Me he pasado por el laboratorio con el volante y me han despejado las dudas enseguida. Es otra via fiable además de la consulta del médico que hay que tenerla en cuenta antes que preguntar por los foros sin saber si quien te lo responde está ducha en el tema.
    El último párrafo no lo sabia. De momento no creo que vuelva a parir más, pero me lo apunto por si alguna vez alguno de los peques me convierte en abuela y tengo que acompañar a la chica, jajaja.

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  2. Ciertamente, al laboratorio también se le puede preguntar. Lo malo es lo que dices, que para preguntarles a ellos te tienes que pasar con el volante por el sitio porque con la letraja que tienen los médicos descifrar tú las pruebas que te están pidiendo puede ser harto complicado, jejeje...

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