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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Cómo conseguir que un bebé duerma bien?


Supongo que con lo que voy a decir voy a provocar una mezcla de incredulidad y envidia hacia mi persona, pero lo tengo que decir: tenemos la tremenda suerte de que mi niña (que ya tiene tres meses y medio) duerme de un tirón toda la noche desde los dos meses. Con dormir de un tirón, me refiero a que ella misma se quitó la toma nocturna, y duerme durante 8-9 horas seguidas sin despertarse absolutamente por nada.
Sé que esto no es habitual, y soy plenamente consciente de lo afortunados que somos su padre y yo por tener una niña que nos permite descansar por las noches. Por eso, y como la mayoría de mis amigas no han tenido tanta suerte, me gustaría compartir en esta entrada qué creemos mi marido y yo que ha sido de utilidad para que nuestra hija duerma tanto y de un tirón.
¿Cómo conseguir que un bebé duerma bien? He aquí nuestros consejos y sugerencias, fruto de nuestra propia experiencia.

1) Hacerle distinguir desde el principio entre el día y la noche: Desde el primer día que la niña llegó a casa, se ha estado acostumbrando a que de día hay luz y ruido, mientras que de noche hay oscuridad y silencio. Hay muchos padres que ponen a su bebé a dormir la siesta en una habitación con las persianas bajadas, o están constantemente chistando a todo el mundo para que hable en susurros y no ponga la televisión, no lo vaya a despertar. Nosotros, no. Obviamente hay que controlar el tono para no hablar a gritos ni poner la tele a toda pastilla, pero en la casa deben seguir habiendo los ruidos habituales y la luz diurna. Si tienes que hablar, habla. Si tienes que ver la tele, la ves. Si tienes que cocinar, poner la lavadora, triturar algo en la batidora, hacer correr el agua... lo haces, y punto. De ese modo, el bebé se acostumbra a que el día es actividad y la noche es silencio. Si quieres lo puedes dejar en otra habitación (su dormitorio o el tuyo), pero nunca con la puerta cerrada, y mucho menos con las persianas bajadas. De ese modo, conseguimos que su fase de sueño profundo sólo se active plenamente de noche.

3) Relajarlo antes de acostarlo: Es fundamental que un bebé esté relajado para poder dormir bien. En este sentido es exactamente igual que nosotros, los adultos; cuando estamos nerviosos o incómodos nos es imposible conciliar el sueño, y en el caso de nuestros hijos la cosa no es diferente. Es muy importante que antes de acostar al bebé nos aseguremos de que tiene el pañal seco y limpio, no tiene hambre, ni frío, ni calor. Tampoco es conveniente que juegue a juegos excitantes o esté sometido a estímulos intensos antes de dormir (prueba a echarte una siesta después de subir a una montaña rusa o ver una película de suspense). Otra cosa muy útil para relajar a un bebé es el baño: en el 95% de los casos (y lo mismo me quedo corta) un baño con agua tibia, seguido de un buen secado con una toalla suavecita, un masaje con cremita hidratante y un pijamita cómodo, obran milagros a la hora de relajar a cualquier bebé, por inquieto que sea.

4) Asegúrate de que no le duele nada: Hay que tener en cuenta que si le duele algo tampoco va a estar relajado, en este sentido os doy un truco muy bueno que ideé(con el beneplácito de la pediatra, por supuesto, a quien siempre hay que consultar estas cosas): mezclarle con el biberón una dosis de esas infusiones especiales para bebés que venden en farmacias. En caso de mi hija, como tenía gases y estaba estreñida, alternamos un cuarto de cucharadita de café de infusión digestiva (la de Blevit lleva manzanilla e hinojo) y la misma dosis de infusión anti estreñimiento. De ese modo, adiós a los dos problemas, con lo cual adiós también a los dolores y molestias de barriga que la importunaban. Si haces lactancia materna exclusiva, la solución puede ser extraer la leche con un sacaleches y meterla en un biberón para poder disolver en ella las infusiones, ya que en nuestro caso dárselas aparte en un biberón con agua no funcionaba: la niña no se las quería tomar porque estaba llena de leche, y si se la tomaba se acababa empachando y también le dolía la tripa.

2) Crearle una rutina de sueño: Los bebés son criaturas que funcionan mucho mejor si saben lo que va a pasar en cada momento. Esto significa que necesitan rutinas. Si el bebé aprende que cuando pasa A, B y C a continuación es hora de dormir, cogerá el sueño mucho más fácilmente. Os cuento cómo hacemos nosotros en casa con nuestra hija: le damos el biberón de la noche (suele ser a las nueve o a las diez, dependiendo del día), acto seguido la bañamos, la secamos, y le ponemos cremita y el pijama. Después de ponerle el pijama la "peinamos" con el cepillito de cerdas blanditas que contiene todo neceser de bebé; es tan suave que le hace cosquillitas y unido a unas palabras dulces y cariñosas la deja súper feliz. Acto seguido la llevamos a su cunita, le damos un beso de buenas noches, y la dejamos sola con una luz muy tenue. Hay veces que se duerme inmediatamente y hay veces que tontea un poco y lloriquea pidiendo el chupete; en estos casos tarda unos quince minutos en dormirse. Cada padre es libre de establecer el horario o la rutina que le convenga más, pero sea cual sea el que elijáis vosotros, seguidlo a rajatabla. El día en que la rutina se rompe es el día en que el bebé, desconcertado y nervioso, no se puede dormir.

3) Acostumbrarla a dormir solo desde el principio: Si el bebé se acostumbra a dormirse en nuestros brazos, o a que lo mezamos mientas le cantamos nanas, o cosas así, luego va a ser misión imposible que se duerma solo y por sí mismo. Nuestra hija a veces llora reclamando atención antes de dormirse; en estos casos lo que hacemos es ir a la habitación, acariciarla y ponerle el chupete; estamos un minuto o dos con ella hasta que se calma y entonces nos volvemos a ir. El resultado es que con tres meses y medio ya se ha acostumbrado a dormirse sola y la mayoría de las veces lo hace rápido y sin problemas.

4) Conseguid que llegue a la noche con sueño: Con esto quiero decir a que hay que equilibrar las horas de sueño diurnas con las nocturnas. Puede parecer muy cómodo tener al bebé durmiendo la mayor parte del día para poder hacer tus cosas con comodidad y sin interrupciones, pero asume que en ese caso no dormirá por la noche. ¿Significa esto que ha de estar despierto el mayor tiempo posible? Pues tampoco es eso, porque un bebé necesita más horas de sueño que un adulto, y si no duerme lo suficiente durante el día estará irritable y nervioso por la noche; con ese estado de ánimo olvídate de que se duerma. Lo mejor es dejar que los propios biorritmos del bebé hablen: no dejar que se duerma por aburrimiento ni forzarle a ello si de lo que tiene ganas es de jugar, pero tampoco obligarle a estar despierto si notáis que se le cierran los ojos. Si que es recomendable, por supuesto, que al menos esté despierto una o dos horas seguidas antes de acostarlo por la noche, para que le dé tiempo a cansarse.

5) Tener flexibilidad cuando es necesario: Evidentemente esto es lo que hacemos todos los días, pero también hay excepciones a la regla. Si por algún compromiso familiar, visita o evento, cenamos fuera o hay mucha gente en casa, es inevitable que se rompa la rutina de la niña. Si es así, y se trata de un caso puntual, no pasa nada: si la vemos irritable o nerviosa la acunamos en brazos hasta que se calma, y luego a dormir. Todos podemos tener un mal día de vez en cuando; los bebés también-

6) El factor suerte: Es un hecho que, aunque el sueño puede educarse hasta cierto punto, hay bebés más tranquilos y hay bebés más nerviosos. Nosotros tenemos suerte de que nuestra niña, aunque movidita, es tranquila y nada llorona. Es mucho más fácil criar a un bebé tranquilo que a uno nervioso, pero estoy convencida de que los consejos que he enumerado sirven en mayor o menor medida para mejorar el sueño de todos los niños.

7) Y por último, ¡postura adecuada!: Es muy importante que los bebés duerman boca arriba para prevenir disgustos. Nuestra hija, por ejemplo, sólo se duerme boca abajo; le cuesta la vida dormirse boca arriba, sobre todo por la noche. Lo que nosotros hacemos es ponerla boca abajo para que se duerma, no quitarle el ojo de encima ni un momento con la cámara vigilabebés, y en cuanto estamos seguros de que está profundamente dormida, le damos la vuelta y la ponemos boca arriba. Generalmente ya no se despierta (o se despierta un segundo y en seguida cierra los ojos otra vez), y ya duerme en posición correcta el resto de la noche. Para los tres o cuatro meses, cuando los bebés empiezan a darse la vuelta, es conveniente usar un anti-vuelcos.