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miércoles, 21 de mayo de 2014

A una semana de salir de cuentas, recapitulando...


Pues ya casi está. Dentro de una semana salgo de cuentas. Mi fecha probable de parto es el día 29 de Mayo, y aunque a dí de hoy desconozco si mi pequeña inquilina nacerá antes o después de la fecha prevista, sí puedo decir que ya estamos casi al final del camino. Un buen momento, creo yo, para recapitular y hacer reflexiones al respecto.

Lo primero que me viene a la cabeza es la advertencia que todas las mamás me dijeron a mí cuando me quedé embarazada, y es la pura verdad: el noveno mes se me está haciendo más pesado que todo el resto del embarazo junto. No es que me encuentre mal ni nada de eso, de hecho he tenido pocas molestias y sólo he engordado 6 kilos a lo largo de toda la gestación, pero sí es cierto que ahora, al final, me noto muy pesada, me canso con mucha facilidad, y tengo, en definitiva, montones de molestillas pequeñas que si se juntan todas acaban siendo un fastidio. Por fortuna, una se las toma con filosofía porque ya se sabe que (¡gracias a Dios!) estas cosas se acabarán una vez dé a luz.

La verdad es que no me puedo quejar. Me he librado de las complicaciones más chungas. No he tenido exceso de peso, ni hinchazón, ni demasiadas náuseas (sólo he vomitado tres veces en todo el embarazo, y las tres después de comer algo frito; de hecho supongo que mi poco aumento de peso y mi aborrecimiento visceral hacia cualquier cosa frita o grasienta están directamente relacionados). Tampoco he sufrido hipertensión, ni diabetes gestacional, ni anemia, ni síndrome del túnel carpiano, ni ninguna de esas cosas raras con las que amenazan los manuales y las webs sobre el embarazo.
Entonces, ¿qué tengo? Como ya he dicho, chorradas leves pero molestas, algunas fáciles de sobrellevar y otras muy puñeteras. A saber:

-Lo que los médicos llaman muy finamente "micción frecuente", y que yo, menos finalmente, llamo "ese condenado peso sobre mi vejiga que me hace sentir continuamente que estoy a punto de hacerme pipí encima": Pues sí, eso de tener un bebé de varios kilos saltando alegremente sobre la vejiga de la orina se nota. Vaya si se nota. Lo peor es que no hay más remedio que acostumbrarse a la sensación, porque luego vas al baño, sueltas dos gotitas, y al levantarte sigues teniendo la misma sensación que antes.
Grado de solucionabilidad: Bajo. No hay más huevos que fastidiarse, cambiar de postura y/o esperar a que la chiquitina le dé por cambiar de postura.
Grado de molestia: Medio-alto. Sobre todo cuando te estás meando de verdad.

-Insomnio: Sólo hasta cierto punto. En líneas generales duermo bien, de no ser por dos problemas: que me levanto unas dos o tres veces por la noche para ir al baño, y que me cuesta sobremanera encontrar una postura cómoda para dormir. La almohada entre las piernas, tan socorrida, es una ayuda inestimable; lo malo es que la mejor postura para dormir durante el embarazo es de costado, y estar toda la noche de costado a mí me da dolor de espalda. ¿Qué me pasa? Que me doy la vuelta. Y darme la vuelta, que es algo que generalmente he hecho sin despertame toda mi vida, ahora me despierta por culpa de la almohada en cuestión y del peso que tengo en la barriga. Generalmente aprovecho esos "despertares giratorios" para ir al cuarto de baño, y así mato dos pájaros de un tiro.
Grado de solucionabilidad: Variable, según la noche. Hay noches que me despierto cuatro veces y noches que las duermo enteras de un tirón.
Grado de molestia: Medio-bajo. Suelo tener capacidad de volverme a dormir relativamente rápido cada vez que me despierto.

-Hemorroides: Pues sí. El peso del bebé no sólo recae sobre la vejiga, sino sobre todo el suelo pélvico en general, y también sobre el intestino grueso. ¿Resultado? Estreñimiento y hemorroides, que nunca había tenido (o no al menos así) y que resultan condenadamente incómodas.
Grado de solucionabilidad: Medio. La verdad es que la pomada que me aconsejó el ginecólogo consigue desinflamar y calmar el asunto, pero las muy malditas siempre vuelven, como el turrón en Navidad. Una buena higiene es fundamental para combatirlas.
Grado de molestia: Medio-alto. Sólo recordad esos anuncios donde tantas pobre víctimas inocentes las sufren en silencio...

-Acidez: Y como además de presionar por debajo la nena presiona pro arriba, uno de los efectos colaterales es la acidez de estómago. Esto no hace falta que lo explique mucho porque creo que todos nosotros hemos tenido acidez en algún momento de nuestras vidas.
Grado de solucionabilidad: Alto. El medicamento que me recetó el ginecólogo funciona como un sortilegio; en menos de un minuto la acidez ha desapaercido.
Grado de molestia: Medio-alto, pero por fortuna si tengo las pastillas a mano nunca tengo que sorportarlo durante demasiado tiempo.

-Cansancio y pesadez: Siempre he dicho que quedarte embarazada es la mejor forma de practicar para cuando tengas ochenta años. Un paseo largo, excesivo sol, demasiado tiempo de pie o subir escaleras (es decir, cosas que yo antes aguantaba sin parpadear) me dejan literalmente agotada. Tengo que usar ascensor hasta para subir a un primer piso y agacharme a recoger algo del suelo me es práctiamente imposible, con eso lo he dicho todo.
Grado de solucionabilidad: Bajo. Supongo que es inevitable cuando llevas el equivalente a una bola de hormigón de cinco kilos adosada a la pared abdominal. Parir es la única manera de librarte de esto.
Grado de molestia: Alto. Es odioso sentirse como una inútil. Nunca en mi vida volveré a minusvalorar las molestias de las que tanto se quejan los ancianitos, lo juro. ¡Abuelos, tenéis mi solidaridad eterna!

-Estrías: ¡¡La puta maldición de embarazo!! Porque todas las demás molestas pasan al parir, pero esta no, queridos amigos, ¡¡estas putas vienen para quedarse, y se quedan!! Te crees a salvo de ellas porque no han aparecido en toda la gestación, y de repente, a finales del octavo mes, ves una junto al ombligo. Blasfemas en arameo, pero bueno, por lo menos sólo es una. Je, sí, sólo una... hasta que empieza a enviar whatsapps a sus colegas para que vengan y se unan a la fiesta.
Grado de solucionabilidad: Nulo. No hay manera humana de librarte de ellas una vez que salen, ni con cirugía estética. Y eso que yo lo he intentado todo, creedme, TODO: crema específica para estrías, crema Nivea ultra hidratante dos veces al día durante todo el embarazo, aceite de rosa mosqueta para cicatrizar y proteger la piel... ¡que si quieres arroz, Catalina! Es lo que pasa cuando tienes la piel fina y sensible, que ni haciéndole sacrificios rituales a Cthulhu te libras de ellas.
Grado de molestia: Extremo. Tengo el ombligo y sus alrededores como un mapa de carreteras. Y por lo menos las muy malditas se han concentrado sólo ahí y no se han extendido al resto de la barriga. Tocaremos madera porque la cosa que quede así.


¿Y aparte de este tema, algo más? Pues la verdad es que de estado de ánimo estoy bien. Aunque ya estoy impaciente porque la nena nazca cuanto antes, tanto para verle por fin la carita como para descansar de una vez (y dejar de recibir patadones en los momentos y lugares más inoportunos), intento tomármelo con calma y filosofía. La verdad es que de cara al parto estoy un poco nerviosa, porque con lo moñas que soy para el dolor no estoy muy segura de cómo lo voy a llevar, pero en fin, como dice mi abuela, no hay más que mirar un estadio de fútbol o una plaza de toros llenos hasta los topes y pensar "todas estas personas han nacido de madre". Si ellas pudieron, yo también podré, ¿no? :-)

2 comentarios:

  1. Pues ya sabemos que la chiquilla ha decidido ser geminiana, hoy 21 de mayo era el último día taurino. Seguro que cuando la tengas en los brazos pensarás que toda la espera y el esfuerzo ha valido la pena, todo va a ir bien, estáis preparados para esta nueva fase de vuestra vida. Estoy deseando que me digais lo de "habemus Teresam".

    La familia crece, madre mía, cómo pasa el tiempo ^_^

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  2. ¡Ánimo, ya falta muy poquito! Pronto conoceréis a la princesita de la casa, y ya verás que al final la espera y las incomodidades merecerán la pena.

    En cuanto a las estrías... yo las tengo en las caderas y nunca he estado ni gordita ni embarazada. Las mías son blancas, así que no se notan mucho. Pero las hay que las tienen rojas como zarpazos de tigre (no sé si es tu caso). Mi consejo, que es el que siguen las famosas, es que hagas mucho ejercicio cuando te recuperes del parto, sobre todo de tipo abdominal, y unas friegas con una buena crema reafirmante al menos dos veces al día. No puedo decir que se van a ir para siempre, pero al menos tendrán un mejor aspecto.

    ¡Cuídate mucho, guapa! ¡Y queremos lista de nombres para la nena! ^^*

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